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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Fronteras (Primera parte)

Fronteras

--Ojos de niña inocente e interrogante, miraba a través de ese cerco de púas, postes rojos con la parte superior en blanco, corrían en hilera en la parte trasera de esa casa que habitaba. Muchas veces se preguntaba que había mas allá, le dijeron: ¨Son los Estados Unidos y no puedes pasar porque los hombres que visten de verde te pueden llevar¨-
Desde los 3 años, me llevaron a vivir a un rancho propiedad de mi padre de crianza, situado al norte de mi país en el Estado de Sonora. Era una milpa de las que se llaman de temporal, que se sembraba según la época de lluvias, ya sea frijol, trigo, maíz, calabaza, sandía y papas. También tenía cría de ganado, cerdos, conejos, chivos, gallinas, así como algunos caballos.
Ese rancho hacía frontera con Estados Unidos y fue hasta mucho tiempo después que me dí cuenta que ese cerco que muchas veces miré interrogante, dividía mi país con el otro y resultaba prohibido. El llamado ¨otro lado¨ significaba que cuando estaba ahí debía cuidarme de la migra, de los hombres vestidos de verde y con carros verdes, sin embargo por la misma cercanía que teníamos era inevitable que en varias ocasiones cruzara el alambre sin documentos, ¡ si !, una niña indocumentada yendo y viniendo cada día o cada semana, en esa vereda ya marcada que unía al rancho de nosotros con la propiedad que estaba al otro lado, el Rancho Celaya, situado a escasos 300 metros de donde nosotros vivíamos.
El Rancho Celaya era un rancho de los que se llaman de renta. Los primeros inquilinos de los cuales tengo conciencia son Gustav Arcraft y Bettina Bericok. Era un matrimonio que me parecía extraño, el era un hombre moreno, robusto y de cara muy agradable, siempre tenía encendida una pipa de fumar y se la pasaba sentado en un sillón reclinable, según supe después era de ascendencia italiana; Bettina era muy rubia, casi albina, sus cabellos lacios y muy ralos caían sobre sus hombros, era flaquísima, vestía siempre de jeans, tenis, blusas blancas y anudaba una pañoleta de colores alrededor de su cuello, lo cual la hacía siempre presentable y con cierta elegancia, ninguno de ellos hablaba español, salvo ella que se defendía con algunas palabras y señas.
Los recuerdo siempre con una sonrisa en su rostro, les gustaba mucho que fuéramos, mis hermanos y yo a ver la televisión, así que cada tarde íbamos a ver la teleserie ¨Viaje a las Estrellas¨, nos sentábamos en los sillones de piel que tenían o bien, en un tapete grande del piso y muchas veces recuerdo a Gustav acariciar mis largas y negras trenzas mientras yo miraba entretenida el programa televisivo, que aunque estaba hablado en inglés no nos importaba y nos gustaba mucho, así que a los personajes los conocíamos como ¨el capitán¨, ¨el orejón¨ y ¨la negrita¨.
Gustav y Bettina tendrían mas de 60 años, vivían solos y salvo algunas épocas del año, aparecían de repente una hija de ella con su hijo Rap, un chiquillo de la edad de mis hermanos, rubio, hiperactivo, dominante, travieso y peleonero. Nunca me cayó bien por las maldades que les hacía a mis hermanos, lo bueno que a mi me ignoraba totalmente, además que no me gustaba ir a la casa del otro lado cuando estaba lleno de visitas, era en cierta forma esquiva y tímida, no me sentía en mi ambiente, había muchos ¨gueros" en los tiempos de pascua, de thanksgiving o de navidad, con un lenguaje extraño, que no entendía y mi madre me decía ¨así hablan los gringos¨ y yo me quedé mas confundida aún durante muchos años pensando en ese país que estaba a escasos metros de mí, que con sólo unos pasos ya cambiaba todo con el cruzar ese cerco de púas.

Bettina era muy sentimental, nos quería mucho y a pesar de su escaso español, siempre trataba de hacerse entender, nos daba dulces y fruta, comida y le encantaba tenernos en su casa. Mi madre le ayudaba ciertos días de la semana en la limpieza de la casa y en planchar ropa, mi padre le ayudaba en la atención de los caballos y ganado que tenían, así como limpiando la alberca y los alrededores del rancho. Esta labor la combinaban mis padres, con las labores propias de la atención de nuestro rancho y así la vida seguía pasando.
A Bettina le gustaban mucho los animales, tenía una gata, un perro y muchos caballos, los adoraba tanto así, que un día nos mostró el cementerio de mascotas que tenía en una parte del terreno del rancho, esa vez si que me sorprendí porque nunca imaginé que alguien pudiese enterrar, hacer las tumbas, poner el nombre y una estatua del animal, tal como había visto el cementerio de personas. Tenía en el cementerio a un caballo, varios gatos y algunos perros, las tumbas eran del tamaño según el animal, asi que había una grande, unas medianas y varias chiquitas. Ella casi lloraba al ir caminando entre las tumbas y en un inglés mocho con palabras en español, nos decía el nombre del animal del cual nos mostraba la tumba respectiva, siempre que la recuerdo a ella, recuerdo ese cementerio singular.
El perro que tenía en ese tiempo que habitó el rancho Celaya, se llamaba Kerno, era un perro grande, quizás bóxer mezclado con pitbull, porque era bravísimo, así que cuando uno tenía que ir al rancho por algún encargo o para ir a ver la televisión, Bettina se daba a la tarea de amarrarlo, para que pudiéramos pasar. Recuerdo que una vez que estaba Rap de visita y fueron mis hermanos a jugar con el como los había invitado, el mentado niño soltó adrede el perro y casi muerde a mi hermano mayor, fue un susto terrible y Bettina regañó mucho a su nieto a pesar que lo quería mucho.
Era muy compasiva y protectora, como la recuerdo aquel día trágico de mi temprana niñez, cuando todo mi mundo perfecto cambió y el miedo se posó en mi vida, huyendo con mis hermanos y mi madre, descalzos, llenos de espinas, temerosos, llorando, con el frío calando hasta los huesos.... esperando la ayuda; Bettina y Gustav no estaban en el rancho, habían salido de fin de semana. No recuerdo cuanto tiempo corrimos y hasta dónde llegamos, pero recuerdo que nos llegó la noche y agazapados entre los cercos y los árboles, esperamos hasta que vimos las luces de su automóvil aparecer. Mi madre toda golpeada apareció ante ellos y Bettina casi se desmaya del susto, muy mortificada empezó a curar las heridas de mi madre, musitando ¨Oh my god¨, ¨Oh Anita¨, en eso apareció en el umbral mi padre de crianza, todo arrepentido, el alcohol había hecho estragos en él y había golpeado a mi madre esa tarde. Bettina lo recriminó y en un inglés muy enfadado le decía muchas cosas, mi padre sólo asentía con la cabeza cabizbaja. Mis padres se separaron mucho tiempo y después regresaron, nunca más ví que el volviera a golpear a mi madre.
No recuerdo cuando es que Gustav y Bettina decidieron irse del Rancho, nos dijeron que se mudarían a una ciudad llamada Dallas, que se encontraba muy lejos de ahí, pero yo me sentí triste porque les tenía mucho cariño. Ella le rogó mucho a mamá que me dejase llevar con ellos y que cada verano me traería de visita para que me vieran, decía que yo era muy buena niña y que necesitaba a alguien que le ayudara a bañar y peinar a sus caballos, que me darían estudios y un buen nivel de vida, que no se arrepentiría, pero mi madre desde luego que le dijo que no. Muchísimos años después supe que estando en Dallas, Texas, Gustav se suicidó de un disparo en la cabeza, muchas cosas de la Segunda Guerra Mundial le atormentaban. De Bettina y de Rap nunca más supimos.
Continuará....
***
Vicky E.Durán

Bettina y sus caballos

6 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Por problemas de salud estuve ausente estos últimos días,
ya me pondré a la altura de sus blog para comentarles..

Pido disculpas por no poder pasar por sus bloggs..

Gracias

Un abrazo
con mis
Saludos fraternos de siempre..

Fernando dijo...

hola vicky,
me gusto tu relato, sigo pendiente a su continuacion.
Besos.
Fer.

JOTACET dijo...

-QUERIDA VICKIE: TAN ATRAPANTE COMO LA PRIMERA VEZ, HACE MUCHO TIEMPO. VUELVO A FELICITARTE.
THIS FUCKIE BORDERLINE...
JOTACET

Francisco Javier dijo...

Que entrada amiga, uf, esto tiene mucha tela que cortar, la he leido asi por lo alto, pero tengo que volver a leerla para empaparme más de ella, ya que me ha transmitido muchas cosas, sentimientos, vidas, instantes pasados, bueno tendremos que esperar a la siguiente parte, debes escribir una novela de tu vida, hay muchas cosas que contar, un beso y un abrazo, feliz día.

Alma Mateos Taborda dijo...

Estremecedor y bello post. Un abrazo grande.

José Antonio dijo...

Mi muy admirable y querida Vicky:

Con ésta exquisita forma de narración, estoy conociendo una faceta mas en ti, y a través de la cual te considero una excelente escritora, sobre todo que, con la manera de narrar tus vivencias nos incitas a seguir hasta el final, objetivo que no consiguen muchos escritores, por lo tanto TE FELICITO SINCERAMENTE QUERIDA AMIGA, y así mismo te dejo un enorme abrazo.- José Antonio Loyola Romo de Vivar.

P.D. Te invito a ver y leer lo que llevo de la historia de mi vida:

POEMAS - AUTOBIOGRAFÍA de MI VIDA, única narrada en verso e ilustrada. (21)

http://rinconpoeticoloyola.spaces.live.com/blog/cns!BC2B1C39FA380CCC!8785.entry?_c02_vws=1

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