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martes, 8 de junio de 2010

Fronteras (Tercera parte)


Fronteras 3er. Capitulo ¨ Ann Marie y el Rancho Celaya¨

¨Cierro mis ojos y en mi mente puedo recorrer mis recuerdos de infancia… aparece aquella vereda que nos llevaba hacia ese rancho, el de los gringos, símbolo de un mundo desconocido, de la gran diferencia de clases sociales, razas, cultura y libertad¨

Ernesto y Julia Félix llegaron a hospedarse al Rancho Celaya. Era un matrimonio de ascendencia latina de entre 50 a 55 años de edad, el era alto, tez morena, robusto, de pelo entre cano, de aspecto muy serio, observador, pero siempre dirigiéndose con respeto. Ella era una mujer de piel muy blanca rosada, su pelo negro corto siempre bien peinado, era muy elegante, recuerdo sus vestidos muy coloridos y largos, con sandalias y bien maquillada a pesar de vivir en un lugar apartado. Ellos hablaban perfecto el idioma español y por lo tanto eso me gustaba pues así me enteraba de muchas cosas que platicaban con mis padres.

El estaba pensionado por invalidez, era veterano de guerra, (yo pensaba que había peleado en la Segunda Guerra Mundial pero haciendo cuentas pienso que fue de los que mandaron a la guerra de USA contra Corea), el caso es que nos contaban la historia que el había sido herido en combate y lo habían dado por muerto. Sin embargo un amigo abogó por el, diciéndoles a los que levantaban a heridos y muertos, que aún tenía signos vitales por lo tanto fue enviado al hospital donde le reconstruyeron gran parte del estomago, intestinos y le pusieron prótesis en una de las piernas que había perdido. Yo por mas que lo miraba nunca logré comprobar que tenia de plástico gran parte de su cuerpo, pero si veía que ligeramente arrastraba una de sus piernas.

A Don Ernesto siempre lo veía pensativo, sentado en el porche y con la mirada puesta en la lejanía, creo que muchos recuerdos venían a su memoria, luego entraba a la casa del Rancho Celaya y encendía la chimenea cuando eran tiempos de invierno sentándose ahí casi inmóvil viendo las llamas que formaban diversas figuras y le daban a su rostro una iluminación rojiza y brillante. Entonces aparecía Julia muy cariñosa, dulce y le llevaba café, nos guiñaba un ojo a quienes anduviésemos ahí y nos encendía la televisión.

Ellos tenían dos hijos, mujer y hombre. La mayor se llamaba Ana María de menos de 30 años quien estaba casada con Sam ( a quien apodamos el gordito por ser muy robusto) y tenías dos hijos: Ann Marie (Enemy así la pronunciábamos) y Sam Jr., de aproximadamente 7 y 4 años. El hijo menor se llamaba Robert y le decían Bobby, tenía 18 años. La hija mayor no vivía con ellos pero los visitaba con frecuencia.

Fue la mejor época para mí el tener de vecinos a Ernesto y Julia, pues eran muy nobles y solidarios, además eran muy queridos por sus familiares y amigos, siempre organizaban fiestas y reuniones en el Rancho Celaya, ya sea en las festividades de cada año como son Easter Day, Thanks giving, Christmas y Happy New Year, también los cumpleaños o aniversarios de la familia, cualquier ocasión especial era buena para organizar, llegaban gente de otras partes de USA principalmente de Arizona y duraban todo un fin de semana desde el amanecer hasta muy entrada la madrugada.

Entonces obviamente nos invitaban a nosotros a compartir con ellos esos días, había muchos niñas y niños que llegaban que hablaban además del idioma inglés el español, por lo cual me podía dar a entender con ellos y lo mismo jugábamos a las escondidas que a ir a subirnos a los columpios, quebrar piñatas o meternos a la alberca. Ann Marie no me dejaba sola, era una niña hermosa, sus ojos grandes color aceituna y pestañas rizadas, su cabello largo color castaño claro, impecablemente peinado a veces suelto, otras en bucles largos y siempre bien combinadita en su ropa, era una niña súper femenina, no se ensuciaba para nada a pesar de andar jugando. Hago un paréntesis aquí para decir que fue el primer amor de mi hermano Trini, fue un amor de niños, ambos estaban enamorados, ella nomas veía aparecer a mi hermano y se le iluminaban sus ojos, entonces eso sí era muy adelantada, nomas quería estar platicando con el, haciéndole preguntas de cómo se decía en español tal cosa y se que fue a la primer niña que el besó en la boca.

Recuerdo mucho una canción que ella insistía que le enseñara mi hermano:
¨Parece que va a llover,
El cielo se está nublando,
Parece que va a llover,
¡ ay mamá me estoy mojando ¡ ¨

Al tararearla se oía muy diferente en ella porque los latinos que nacen en USA a pesar de saber el idioma español desde pequeños modulan distinto la voz porque la lengua que viven, practican y entienden es el inglés. Ann Marie ¨Enemy¨ (que raro es recordar como pronunciábamos su nombre, pues esta palabra significa enemigo y ella no lo era), era desenvuelta, risueña, juguetona y observadora, al contrario de su hermano Sam que era muy travieso, berrinchudo y caprichoso.
Ernesto y Julia fueron los inquilinos que duraron más tiempo en el Rancho Celaya, por eso trato de ir recordando los episodios que ocurrieron en su estancia ahí, pero no he descrito como era el Rancho Celaya, así que trataré de explicar cómo estaba dividido.

Existía esa vereda que he mencionado desde mi casa hacia el otro lado, si caminabas por ahí entonces llegabas al cerco divisorio, no había entrada pues se supone que la entrada está en las garitas, así pues que uno cruzaba entre cuatro tendidos de alambres de púas que se interponían entre USA y México. A mano derecha estaba la casa y a mano izquierda había un camino entre los árboles y plantas que tenían sembrados en esa parte, si uno continuaba por ese sendero llegaba al cementerio de mascotas que ya conté que tenía Bettina Berickok.

La casa principal constaba de varias habitaciones, de hecho casi toda la parte que uno se encontraba al entrar era la parte trasera de la casa y al final uno se encontraba un acceso que era por la cocina pero la entrada principal estaba del otro lado por la sala.

Había un patio que dividía a la casa con la línea divisoria pero toda esa parte y hasta la alberca tenía un cercado de ramas de ocotillo (en Arizona y Sonora es muy común usar la planta de ocotillo para cercar o dividir, se van uniendo uno a uno los palos largos y entre ellos se va insertando alambre de púas, esos cercos pueden durar años, pues el ocotillo es de consistencia duradera. Su aspecto es color verdoso, tiene púas y da una flor roja, misma que en primavera tiene miel y muchas veces mis hermanos y yo juntábamos esas flores y les absorbíamos la miel. Cuando ya los palos están largos y resistentes son propicios para ser cortados, se van haciendo de un mismo tamaño para que los cercos se vean uniformes. El ocotillo tiene como una especie de piel que es ese tono verdoso, si se le quita dentro esta el palo de madera, que puede ser usado para atizar los fuegos, de hecho la piel del ocotillo es flamable, es como si uno le pusiera petróleo pues en cuanto le acercas un cerillo inmediatamente se enciende. El ocotillo forma parte de mis recuerdos pues ya estando en mi natal Santa Ana Sonora durante muchos años el cerco de nuestra casa fue de ese material).

Continuando con la descripción de la casa, ésta constaba de la cocina que era estrecha pero larga, luego el comedor amplio que se unía con la sala y donde también estaba la chimenea. Luego enfrente y al lado de la sala había dos habitaciones amplias, después una especie de tragaluz tipo habitación que iluminaba un pasillo largo donde a los lados había otras habitaciones más, no recuerdo si eran cuatro pero a mí se me hacían grandísimas y claro también tenía su baño. Luego estaba un porche (corredor) con techo, que contaba con sillones de madera, caminaba uno un poco mas y a mano derecha estaba la alberca, del otro lado los columpios y si seguía uno caminando hasta el fondo, se encontraba con un granero enorme, que a la vez era cuarto de juegos para los grandes, pues ahí tenían mesa de billar, sillones y un servi bar. Era muy emocionante entrar en ese lugar pues el granero contaba con techo muy alto, su construcción era de lámina y madera, pero muy bien hecho, de tal forma que aunque fuese tiempo de verano en las tardes refrescaba, quizás porque era muy amplio y corría el aire eso hacía que se ventilara y además porque ahí tenían varias pacas de zacate para las reses, granos y demás alimentos almacenados.

A la derecha del granero había unos gallineros que ahora recuerdo no tenían gallos ni gallinas. Atrás del granero iniciaba un cercado donde estaban las reses y los caballos, ese cerco continuaba por el camino de acceso al rancho Celaya y tenía arboles alrededor. El resto del rancho estaba sin cercar y se podía ver sólo hierba y mezquites, con algunos caminos hechos por los jeep de la migra que muchas veces llegaban al rancho Celaya de improviso. Cuando eso sucedía y de casualidad estábamos en la casa nos escondíamos en una de las habitaciones hasta que se iban, mas cuando eran oficiales nuevos pues ellos nomas veían a alguien de aspecto mexicano (piel café y pelo negro) lo subían al jeep que traían y se lo llevaban detenido. (Como que eso no ha cambiado mucho al paso de los años, seguimos siendo los eternos vecinos de USA y por lo tanto no han podido evitar la inmigración constante, pues la falta de empleo y oportunidades en México hace que nuestros connacionales busquen un mejor futuro).

Continuará…
Vicky E.Durán
Junio 2010
Nota: imagnes de internet. Primera foto niña muy parecida a Ann Marie. Fotos siguientes Rancho que se asemeja a como recuerdo el Rancho Celaya. El ocotillo y su flor.

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