
antes se quedaban donde deben estar,
ahora miro mis manos, mis dedos ensortijados
rizos incontables en el peine de marfil…
Como pluma y pelusas los pelos de ángel
el velo oscuro me está siendo quitado
y la frondosa negrura cae a mis pies
su único freno es el suelo
filamentos incontables no alcanzo a sumar…
*
Permanezco inmóvil, impávida, estática
como si eso fuese un remedio a lo inevitable,
me siento como flor silvestre… diente de león
tratando de esconderme entre la maleza
cuando tan solo un leve aire amenaza ir a donde estoy…
Soy flor que temo al rocío
a la ínfima lluvia que insiste en caer
partículas de agua se llevan preciado tesoro
gotas heladas segando los campos
los trigales otrora llenos de espigas
los granos ya no entregarán…
*
Molinillo cuyas astas entregas al viento
veo enorme boca soplando insistente
aleteo peligroso del colibrí enamorado
que se acerca al negro clavel bravo
los estambres que tejían caminos sinuosos
van desapareciendo como nubes fugaces…
lianas resistentes colgantes del frondo roble
donde un Tarzán se paseaba tras una Jane
ya no existen más…
*
Cabellos de plata, de oro y de cobre
tintada negrura cual noche azabache
ya se difuminará…
Mechones que enmarcaban rostro sereno
se convierten en hebras delgadas, etéreas,
que van descubriendo tras débil flequillo
unos ojos negros y tristes sin lágrimas ya…
Coletas de colegiala en mis recuerdos
cola de caballo diseñada por manos maternales
trenzas incorpóreas atan pelo imaginario
que cuelgan sobre el cuello con cintas de color…
*
Lazos blancos en mi pelusita de nena
diademas rosas en mi pubertad
listones amarillos rodeaban mi frente
cuando adolescente encontré el amor…
un broche de oro prendió los negros bucles
al encontrar el destino que siempre busqué,
y un moño rojo acompañaba la melena de india
cuando me enfrenté a los laberintos de la pasión…
*
Ahora la madeja ha sido diezmada
la cabellera porta muy pocos cabellos
cada día van siendo menos sin causa visible
como si dedos intangibles los arrancaran
siento que vuelan como pájaros negros
alzando cada día un nuevo vuelo
como si la estación de emigrar iniciara
me siento desnuda aún vestida
siento mas el frío aunque esté abrigada
y el invierno ya casi en su despedida
dejase la puerta entreabierta para que no lo olvidara…
*
¡ Amor mío!
¡ Ven ! ¡ Dame tu pañuelo! ¡ Dame tu libro !
O tu cofre de oro
O ¡ Dame tu mano! donde pueda depositar
aunque sea un mechón del cabello que tanto admiraste
quizás mañana… o un dia de estos ya no pueda mas…
Tal vez sólo te quede el consuelo
de la imagen impresa
de un cabello negro y brillante
que como noche oscura relucía con broches de estrellas
y la luna de plata bañando su sinousidad…
¡ Ven pronto ¡ y da una caricia a su sedosidad…
*
¡ Ven enjuga las lágrimas tristes que pronto brotarán!
¡ no hay peor castigo para una india
que perder su tesoro, su velo de novia, su ofrenda ante el altar!
¡ No hay peor humillación!
Al no tener donde sembrar los azahares
como cubrir su cuerpo cuando sus prendas lava en el río
no tener las trenzas tejidas que el amado insistirá en soltar
no saber dónde poner el aceite perfumado
cada noche que el amor la cobijará…
¡ Ven y besa mi frente!
Consuela mis congojas y mi miedo
deposita en mis labios un beso
que me diga esa palabra que necesito…
que aun en la aridez se dan bellas flores
y que el desierto las sabe cuidar
dime con la certeza sincera
que me haga sentir que esto…
esto… solo es una prueba más…
*
Vicky E.Durán
Enero 2011
