
Volver la vista atrás y ver que es más fácil seguir adelante que repetir los senderos equivocados y difíciles de la vida, laberintos que conducen a nada, lagrimas ya secas en la piel ajada por el sufrimiento, abyecta mirada de ojos negros guardan vestigios de otros oasis y vergeles consumidos. Tormenta del desierto, lluvia seca que se seca sin llegar al suelo, heladas gotas transformada en segundos en vahos calientes; electrificantes rayos, estruendos del choque entre nubes rojas; fulminantes luces que ciegan mi mente obnubilada… miro sin ver, ojos perdidos en el horizonte, soy ciega ante ese crepúsculo desértico, estoy invidente no obstante el arcoíris que me pinta Dios ante mis ojos… ultimo atardecer y las notas tristes siguen tocando, llegan imperceptibles estremeciéndome el corazón…
Desierto de Altar de sinuosos caminos, de veredas perdidas en la flora y arenas movedizas, una mujer con cabellos al viento y baños de sol en la piel, llora inconsolable en la cima de El Pinacate queriendo arrojarse al vacío negro que atrae hasta el fondo de su volcán, queriendo convertirse en lava ardiente que consuma cada poro de su piel…
Vicky E.Durán
Julio 2010
Desierto de Altar, Sonora, México