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sábado, 20 de junio de 2009

Mi padre de crianza... ¡ mi verdadero padre !



Mi padre de crianza... ¡ mi verdadero padre !
Hombre rudo
Hombre de campo
Hombre parco al hablar
Hombre con el sol a cuestas
Hombre de temple
con el sabor silvestre,
con rostro curtido, moreno reluciente,
ojos vivaces,
con manos de bronce,
manos ásperas
fuertes... cual roble.

Enfundado en traje mezclilla,
inconfundibles camisas a cuadros,
las botas de piel,
cinturón de cuero a la medida,
en la cabeza el eterno sombrero,
siempre orgulloso vaquero.
Diestro en la naturaleza,
La lluvia
El arado
La siembra
La cosecha,
leche bronca de las vacas o las chivas,
derramando en tus manos,
¿ cuántos becerros vinieron a esta vida
y tú fuiste el primero en tocarlos?

Airoso en córcel indomable
montado a puro pelo,
haciendo saber quien era el amo,
doblegabas al instante,
cabalgatas en las tardes
en el pinto o en el zaino
o en ese potro antes salvaje.
Me pregunto cuántas veredas creaste,
cuantos caminos, cuantas piedras,
cuanta maleza tu pisaste,
cuántos árboles conocían tu presencia
y si la tierra casi desértica aún reclama
esas semillas que con tus manos le sembraste,
daciéndola fértil, haciéndola bella,
y esas tantas veces que con el arado la horadaste,
las caricias que le diste, cuando la cosecha levantaste,
pasando ramas sobre ella, dándole masaje.

Y aquel San Isidro
que dominaba en el mezquite a medio rancho,
el santo de la cosecha en el que siempre confiaste,
¡ vaya milagro ¡ en pleno árbol florecieron dos cactus...
Y tú... orgulloso lo pregonabas a quien quería escucharte,
a gente extraña, a los del pueblo o a los amigos de siempre,
o a Peter o Bettina, nuestros vecinos americanos,
a los que siempre tu amistad brindaste,
a Don Ernesto y Doña Julia, mexicanos con residencia legal,
en el Rancho de Celaya tras la línea fronteriza
que no dividía el cariño fraternal que les entregaste.

La mazorca en aquella troje
el frijol sobre la manta saliendo a palos,
las sandías roja grana,
las calabacitas tiernas al sartén,
la cebolla, el tomate,
el trigo, la cebada y las papas,
¿ que quieren comer hoy mis muchachos?
un pollo, un puerco, un conejo... una vaca?
¿ un caldito de tortuga o carne de caballo?
hoy he cazado un venado... ¿ lo quieren acaso?
codorniz, perdiz ¡ a su mesa! O ¿ quieren un pato?
 ¿Quieren agua fresca?
hay de limón, de pamita o de naranja,
de cebada o de horchata,
¿ un atole pâl empacho? Tengo de tapiro, de maíz,
de pechita o de harina o ¿ quieren champurrado?
díganle a su madre ¡ que lo vaya calentando!

Las tortillas ya casi están,
son las sábanas sonorenses que al hombro dan,
se estiran poco a poco desde las manos,
todo el brazo cruzan, luego se avientan al comal,
frijolitos de la olla con sus chilitos asados,
o los quieren maneaditos con queso asadero?
papas fritas y cebollitas con sal,
el café de talega con su ración de dulce pan,
todo un conjunto innigualable,
La tarde en Sonora... ¡ sobremesa familiar!
de postre un cubierto de biznaga o de calabaza,
dulce de membrillo o duraznos en almíbar,
un jamoncillo o arroz con leche, pasas, canela y azúcar.

Y ahora que casi llegamos al final,
los grandes tómense un bacanora,
para el desempanse que nos haga gozar...
el tiempo ha cambiado, se avecina tempestad,
la lluvia ya viene, se acerca el temporal,
aquellas nubes lejanas... aquí pronto estarán,
guarezcánse mis niños, metan la leña a la casa,
la estufa nos debe calentar...
Tú, muchacha suata... ¡ ayúdale a tu mamá!
¡ Destiende la ropa del tendedero !
¡ anda corre ¡, que el polvo ya llega y tras él... ¡el aguacero!
la lluvia rápido camina, lo persigue, lo alcanza...
y tú no querrás mañana lavar los trapos,
quitarles el lodo, quitarle la mugre, dejarlos ¡ blancos!,
Anda ve, no seas mula y haz caso.

Y ustedes muchachos corran,
tapen los conejos, las gallinas, los patos,
no dejen abiertas las trancas, ni las vacas afuera,
a los caballos pónganles un lazo,
cobijen los becerritos, cubran a los chivos
¡ metan a la casa a los gatos!
suelten a los perros, que busquen refugio,
¡ traigan dentro las jaulas con los pájaros!
tapen los espejos, no toquen el metal,
no se asomen por la puerta
ni miren por el ventanal,
la naturaleza es violenta, impredecible,
rayos y centellas no se hacen esperar,
sólo silbidos de vientos por la tarde
seguidos por la luz y estrepitoso sonar,
ensordecen por instantes,
una chiquilla quiere llorar...

El viento azota con fuerza la casita de adobe,
el techo amenaza con saltar,
mi madre nos arropa, nos tapa la cabeza,
¨no anden descalzos¨musita: ¡ póngamonos a rezar!
así pasan varias horas, titiritando de miedo y frío,
Yy se escuchan ambos ríos el agua llevar,
rancho entre dos afluentes, milpa de temporal,
yo agazapada casi sin aliento,
mis hermanos los valientes sentados a mi lado
un gran abrazo me dan.

Cuando las lágrimas en mis ojos
pugnan por salir, cuando quiero sollozar,
descubro algo que en mi mente quedará...
veo la figura de mi padre de crianza,
que se dibuja en la esquina, ya en penumbras,
con un cigarrillo prendido, el rostro pensativo,
dominante, fuerte, seguro de sí mismo,
dice con voz varonil: ¨la tormenta ya ha pasado,
vayamos a ver a los animales, cuantos destrozos hay,
si los ríos van crecidos y amenazan inundar¨
¡ prendan ya la lámpara!
¡ pongan el café a calentar!
¡ vamos muchachos revisemos el rancho!
Tú, mujer y la chamaca preparen las camas,
porque debemos descansar,
mañana será un día largo,
y ¡debemos madrugar!
Mis ojos inocentes, reparan en su férrea presencia,
siento su amparo, su dominio, su entrega de Padre
el que me cría como fiera a sus cachorros
el que eligió como compañero mi madre,
la paz vuelve a mí, sólo seis años en mi haber,
tres años le conozco ya y no lo había notado,
entiendo la divina protección
que Dios me ha regalado,
a falta del padre de sangre, mi padre de crianza
hombre a su familia siempre entregado...
¡Dios! ¡Cuanto le he amado!

Con inmenso amor a mi Padre Salvador Valencia Gónzalez
Fallecido el 23 de Noviembre de 1996.Vicky E.Durán

miércoles, 17 de junio de 2009

Mi hermano mayor


Mi hermano mayor

Tú... mi hermano mayor, para mí simbolizas:
Historia... mi propia historia a tu lado
Hogar... donde hizo falta el abrazo del padre,
Amor fraterno... diáfano, profundo, eterno,
Hermanos... fuímos cuatro y sobrevivimos tres,
Juegos Infantiles... aquellos que ideábamos,
Madre... Ana María... un mismo regazo de amor,
Padre de crianza... distante en abrazo, a su manera nos amó.
Desventura... viviste de cerca la soledad de nuestra madre,
Ejemplo... siempre fuiste el ejemplo para nosotros,
Protección... al pedir recibir el castigo, protegiéndonos,
Unión... en el dolor y en la felicidad,
Travesuras... como aquel día que me cortaste una trenza,
Cuentos compartidos... al calor del fuego de la estufa de leña,
Noche estrellada... acostados en la noche a cielo abierto, fantaseando,
Formas en las nubes... por aqui un león y un barco más allá,
Papalotes... ingredientes: periódico, palillos, harina e hilo,
Dulces en el agua... haciendo nuestra agua de sabor,
Dulces del mezquite... chucata dulce y pegajosa,
Bombón quemado... en el fuego del hogar,
Elotes asados... directos de la milpa al paladar,
Leche bronca... ordeñando vacas y servida al café,
Naturaleza... a veces en calma, a veces violenta,
Aventuras... al recorrer lugares inhóspitos,
Trabajo duro... te admiro por el apoyo a nuestra madre,
Madurez a destiempo... soportaste tantas cosas, hubiese querido comprenderte,
Peligros... enfrentándonos día a día al vivir alejados de la civilización,
Ilusión... cuando me contaste aquella vez sobre tu primer amor,
El conejo en la luna... aquel que mi madre decía estaba comiendo una zanahoria,
Cercanía a lo salvaje... criando animales de diferentes especies,
Arar la tierra, sembrar y cosechar.... de sol a sol, tu piel tostada y lleno de sudor,
Nadar en arroyos... yo te veía grande, al poder zambullirte en el agua,
El guía en el campo... yo y Javier siempre te seguíamos, nos sentiamos seguros,
Experiencias nuevas... estuve ahí cuando por vez primera montaste un caballo,
Pobreza... sufrimos necesidades materiales pero el alimento no,
Gitanos... varios cambios de vivienda, de lugares, hasta hoy,
Fronteras... aprendimos desde niños ese significado,
Razas... primer contacto con personas de otro país,
Migración... vimos desde infantes la búsqueda de un mundo mejor,
Ternura... siempre he sentido por tí eso,
Espontaneidad... siempre diciendo lo que pensamos, somos iguales,
Sencillez... no hubo lujos, pero si apapachos de nuestra madre,
Vulnerabilidad... ante los díficiles momentos,
Libertad... para decidir que hacer en nuestra vida,
Complicidad... siento eso contigo, aún en el silencio,
Orgullo... siempre me he sentido orgullosa de tí,
Estudio... te admiro por esa capacidad que tienes de aprender,
Superación... poco a poco, has forjado tu destino,
Genialidad... eres un escultor de la madera,
Semejanza... en nuestros rasgos, en nuestra sonrisa de lado,
Dulzura... siento bonito al decir que eres mi hermano,
Hermosa sensación... al saber tantas cosas compartidas,
Compartir... Me has compartido tanto... hasta tus propios hijos que algunas veces los he sentido míos...
Ana Yadira, Isaí y Sarita... Gracias por dejar derramar mi amor maternal en ellos,
Chuyita... Gracias por darme la hermana que me faltó...
Abuelo... Eres un joven abuelo y gracias a tí, ya soy tía Abuela, de Abril Belén...
Juntos... a través del tiempo y de la distancia, seguimos unidos...
Y... aún habrá más que contar...
Te amo...con todo mi corazón y siempre podrás contar conmigo...
***

sábado, 13 de junio de 2009

A mi padre

A mi padre
***
Tengo de tí:
Rasgos físicos notables
el color de la piel,
rasgos de escritura similares
y acaso el romanticismo hecho poema.
***
Tengo de tí:
Tu sangre,
parte de tu historia,
una lejana imagen en mi memoria
y fotografías... muy pocas.
***
Tengo de tí:
Un amor contado por mi madre,
unas cartas perdidas en el tiempo,
tu presencia en momentos importantes
y una última sonrisa que atesoro.
***
Tengo de tí:
Tu apellido,
el pelo y los ojos negros,
el gusto por la poesía
y la búsqueda de un Dios misericordioso.
***
Tengo de tí:
La forma de sonreír de lado,
una firma en mi acta de nacimiento,
unos poemas por tí escritos
y de tus estudios... un certificado.
***
Siempre he añorado:
La caricia estando yo en el vientre
y ése: ¨te esperamos hija mía¨,
el cuento de hadas no contado
y el sentir el calor de tus manos en las mías.
***
El recuerdo de una sola vez en tus brazos,
un beso en una noche de fiebre e insomnio,
tu presencia en un festival escolar
o la caricia ante una desilusión.
***
El abrazo protector ante el miedo,
la palabra precisa ante una decisión,
el ánimo ante lo incierto
y los hurras y vivas por un éxito logrado.
***
Bailar ese vals de mis quince a tu lado,
el consejo paterno ante las dudas,
la autoridad amorosa en los desafíos
y el amparo en un momento de peligro.
***
El saber que me esperabas al llegar a casa,
el contar contigo por la vida,
el apapacho en los fracasos
y sentir tu calor en una noche fría.
***
No sabes como te añoré...
Cuando mi madre partió entre rosas y lágrimas,
y al caminar ante el altar el día de mi boda...
o ante la noticia que nunca podría ser madre
y que tu sangre ya no correría en mis descendientes.
***
Y sabes? Aún te amo y te espero...
no te guardo rencor... ése hace tiempo
lo guardé en un cajón y tiré la llave...
Hoy es tu cumpleaños, 20 de febrero...
pero no sé cuantos cumples... no tengo
bien la fecha de tu nacimiento...
No sé dónde naciste... como y cuando...
sólo tengo una parte de tu historia...
***
Entre lo que tengo de tí y lo que añoré y añoro,
hay mucha diferencia...
pero con lo que tengo me conformo...
¿ cuántos en el mundo no saben quien fue su padre o su madre ?
¿ cuántos no tienen ni una fotografía, ni siquiera una esperanza?
Aún te amo Padre... aún te espero...
No importa, es tu cumpleaños y quise recordarte a mi modo...
Agradecerte por existir
por darme la vida,
por darme a mis hermanos, los que conozco y los que no,
por estar conmigo cuando estuviste,
por contestar mis llamadas en la lejanía
y por ése: ¨¿cómo estás mijita chula?¨
***
Tu hija por siempre:
***
Vicky E.Durán
20 de Febrero del 2008

martes, 9 de junio de 2009

La chacha Micaila

La Chacha Micaila
Autor: Antonio Guzmán Aguilera
Declamado por: Don Manuel Bernal

Mi cantón, magresita del alma,
ya pa que lo quero,
si se jué la paloma del nido,
si me falta el calor de su cuerpo,
si ya sus canarios
de tiricia se han ido muriendo
si los capulines
ya no sueltan sus frutos del tiempo,
y las campanillas y las dormideras
se han caído tan recio
que cualquiera que va a visitarme
pisa sobre pétalos.
Y yo que la vide, dialtiro decaída
con los ojos negros
zambutidos en unas ojeras
cenizas, y aluego
los tales quejidos;
los tales mareos
que dizque eran vaídos
al decir del médico
¡ Algame la Virgen!
Yo nomás de acordarme, padezco
muncho escalofrío
y mi` hogo del pecho,
y se mi hacen las manos y pieses,
como los badajos de los timbres létricos.
¡Qué poco a poquito se me jué muriendo!
Tosía, tosía
y lloraba la probe en silencio.
-No llores, Micaila,
por toitos los santos del cielo,
decíale al verla llorando
y al decirlo, lloraba yo mesmo.
-Si te pondrás guena,
con los revoltijos que ti ha dado el médico
no sias disconfiada con las medecinas
que a mi me sanaron de aquel muermo.
¡Andale!, mi Chacha,
quero ver en tu rostro trigueño,
como dos tizones achispaos, tus lindos ojuelos
¡Ahi te ha traido
un rebozo de bola
mi compadre Chencho,
pa´ cuando te alivies
y en el cuaco trotón, en el prieto,
he pensado pa´ entonces que vayamos
los dos riales un sábado a verlo
¿Queres trigueñita?, y el domingo le entraremos
muy recio al mole
y a la barbacoa,
y a los asaderos.
y en cuanti qui Dios escurezca,
por el valle abajo
asegún se sigue la falda del cerro.
¡Micaila!, no llores
y le daba un beso,
Ella sonreía
un instante, pero
me miraba despues en silencio,
como si la sombra del presentimiento
le preñara los ojos de llanto,
que después derramaba en silencio.
El día de su muerte,
su rostro cenizo, me dio muncho miedo.
-¿Pos qué tienes, Chacha?
-No sé lo que tengo,
pero sé que me voy y es pa siempre
-Correré si quieres por el siñor médico,
¿queres, trigueñita?
-¿Ya pa que?, mejor tate aquí en sosiego,
quero hablarte por ultimo chacho,
antes de que me hoguen los remordimientos.
Asiéntate y oye. yo quise decírtelo
dende hace muchísimo tiempo
pero a la guena gueno, pos se me arrugaba,
¡Uno es mujer! Chacho, ¡Qué caray!,
y el miedo dizque no anda en burro,
pero ahora qué li hace, mi prieto,
si ya se te muere tu Chacha
qué se llegue a saber su secreto.
Hace unos seis años, siguro ¿recuerdas
que nos envitaron a los herraderos
los siñores amos?
-Vaya si mi acuerdo;
¿no jué aquel domingo
que salí cornao por un toro prieto,
cerca de las trancas, en el Rancho Verde
de`ñor Juan?
-El mesmo,
ya vide que si te acordates;
pos ahi tienes nomás qui al saberlo,
por la puerta falsa de la casa grande
me salí corriendo,
en las trancas jallé a don Antonio,
el hijo mayor de don Pedro,
que era por entonces alcalde del pueblo,
Pregúntele al punto
por ti, por tu herida, por tu paradero,
me dijo que en una camilla
te jalaron pa casa del médico
que si quería que me llevaba en ancas
en el punto mesmo;
aceté, ¡ qué caray!, no era cosa
de dejarte morir como un perro,
No nos vido naiden salir de las trancas
llegamos de un bote al potrero,
y a galope tendido trepamos
la cuesta del cerro,
y al bajar el barranco del Cristo,
tan jondo y tan negro,
don Antonio empezó con sus cosas,
con sus chicoleos;
que si yo era una rosa de mayo
que si eran mis ojos nocturnos luceros,
Yo a todo esto callaba, callaba; él se puso necio
me dijo que tú eras muy probe:
total un ranchero;
que él, en cambio, era dueño de hacienda
y de munchas talegas de pesos;
que ti abandonara
que nos juéramos pa México,
o pa los Uruapas o pa los Querétaros.
Yo me puse muy jira y le dije,
qui aunque probe, me daba mi prieto
pa presumir mucho
y andar diariamente con el zagalejo
muy lentejueliao
y cada semana con rebozo nuevo.
-Por si no no por amor, por la juerza,
me dijo rayando su penco,
y sin más me apretó la centura
y mi boca manchó con un beso,
Nunca lo jiciera, sentí que la sangre
cegaba mis ojos, y el furor mi seno;
saqué del arzón el machete,
y por las espaldas, lo jundí en su cuello.
Cayó hacia delante con un grito horrendo.
y rodó rebotando hasta el jondo
del desfiladero...
Naíden supo nada;
cuando lo jallaron todito disecho,
guiados por el puro jedor del barranco,
los jueces dijieron,
quesque jué un suicidio
por no sé qué amores y enredos,
Yo me estuve callada la boca
pero ahora, pos dime, ¿ya pa que, mi prieto?
Se quedó como estática; acaso
rezaba al morir, por el muerto,
La abracé llorando,
la besé en silencio,
y como una santa
que poco a poquito,
se me jué muriendo...
Mi jacal tá maldito...
si lo queres, pos ahi te lo dejo,
si te cuadra quémalo,
si se te hincha, véndelo;
yo mi güelvo a las filas, mi mamá,
a peliar por la patria mi güelvo;
si me quebra una bala, qué liace,
al cabo en el mundo,
pa los que sufrimos la muerte en el alma.
vivir o morir es lo mesmo.
Mi cantón magresita del alma
sin ella ¿ya pa que lo quero?



Antonio Guzmán Aguilera nació en San Miguel del Mezquital, hoy Miguel Auza, Zacatecas, México, el 21 de marzo de 1894 y falleció en la Ciudad de México el 5 de junio de 1958, cuando contaba con aproximadamente seis años de edad fue, con su familia, a vivir a la ciudad de Durango y seis años más tarde a la Ciudad de México, en donde murió su padre un par de años después.
En el año de 1920 inició su carrera como periodista al ingresar a El Universal Ilustrado como crítico de teatro, actividad que alternaba con las de escritor y compositor musical de teatro de revista.
Algunos años más adelante se incorporaría a la industria del cine como guionista, participando en películas tan importantes como Alla en el Rancho Grande, La mujer del puerto, además de otras de gran éxito, por ejemplo, La Llorona, Soy charro de Rancho Grande, Aguila o sol, Así se quiere en Jalisco, Soy charro de levita, entre muchas otras; también hizo un par de intentos como director de cine, primero co-dirigiendo Amapola del Camino al lado de Juan Bustillo Oro, y después en solitario, sin éxito, con La justicia de Pancho Villa (El gaucho Múgica).
*
Nota: Este fue uno de los poemas primeros que me tocó escuchar a temprana edad, marcandome un interés por esas lenguas indígenas y modismos mexicanos.
Vicky E.Durán


Nota: Para escuchar la declamación primero poner pausa al sonido principal de la página que se encuentra en la parte inferior de la misma.

jueves, 4 de junio de 2009

Herencias


Herencias

Agil para pensar,
pensante para actuar,
suspicaz en las mentiras
y mintiendo no sentir.
Inteligencia y timidez
tímida inteligencia bravía,
fuerte en la aceptación
aceptando esa fuerza interior…
Paciente para atacar
y al atacar entregarse,
Desnuda para caminar
y descalza para amar,
pisando las huellas marcadas
marcando cada paso hallado…
vistiendo solo lo necesario,
necesitando vestir el alma,
lloviéndote el cuerpo árido
y secándose la piel al viento…
danzando ante el fuego vivo
viviendo el fuego mismo,
pasión que quema como llama
y en las lenguas calientes se apaga,
india natural, indígena, aborigen
del yaqui vienes… ese es tu origen…
*
Vicky E.Durán
Junio 2009

sábado, 30 de mayo de 2009

Guerrera


Con cariño para Roxana Torres Neira
***
Guerrera que ataviada en acero inoxidable
con escudos de metal y de granito
defiendes la poesía, la prosa y los escritos,
tu espada rasga el velo de la rutina
tu flecha traspasa el aire que se mueve esquivo…
ese aire que volatiza la musa de los aedos
y ahí donde se vuelve etéreo el verso
lo atrapas como botín de guerras no acabadas…
le das la forma acompasada,
lo guardas como tesoro,
lo seduces, lo envuelves como joya de oro
pasa la prueba del crisol encendido y
cuando sabes que es tiempo de la victoria
lo muestras como bandera
símbolo de tu pasión de escritora….

Felíz Cumple Roxy, te deseo lo mejor de lo mejor!
Vicky E.Durán
Mayo 2009

jueves, 21 de mayo de 2009

Acú chiquitita acú acú


Arrullo de mi madre
***
Ese fue el primer canto que recuerdo de mi tierna infancia: ¨Acú chiquitita acú acú¨. Era la voz dulce de mi madre cantando a su hija recién nacida, mientras con uno de sus dedos estiraba mi labio inferior y dejaba entreabierta mi boca, asi como si acabase de amamantarme. Pienso que eso lo hizo desde que nací, porque con los años posteriores aprendí ese canto y después la ví haciéndolo con cuanto recién nacido llegaba a sus brazos. Los mecía con mucho amor, les hacía cariños, los niños la miraban entre asombrados e interesados en esa señora que les hablaba como si ellos entendieran, después agarraban confianza y se dejaban seguir arrullando, lo cual aprovechaba mamá para sobarlos o levantarles ¨la mollera¨. Mi madre tenía ese don de saber curar a los niños de empacho o de cólicos o con la mollera caída.

A los empachados les ponía unas franelas con ceniza calientita en el estómago durante un breve tiempo, mientras hacía plática con la madre, para saber cuando había iniciado el bebé con los malestares. Después los sobaba con aceite (ricino, almendras o del que tuviese a la mano), primero el estómago, luego volteaba al bebé y le sobaba la espalda, posteriormente con el puño cerrado le daba golpecitos de arriba hacia abajo, después poco a poco con sus dedos iba por cada una de las vertebras de la espina dorsal empujando suavemente, cuando finalizaba, venía la jalada de cuerito (agarrar la piel hacia arriba y estirarla) y de repente se oía como un ruido seco, decía: ¨ ya está curado su hijo¨ y el bebé bien a gusto se quedaba dormido.

Los cólicos los curaba con hierbas principalmente con tés de yerbabuena y algunas otras de las cuales no recuerdo los nombres. Mi madre era una experta en saber lo referente a lo que ahora sé que se conoce como herbolaria. Si tenía una persona dolor de estómago seguro que te decía: ¨ pon tantas ramitas de yerbabuena y te los tomas durante tales días¨, aprendí que el sauco era para las inflamaciones, la sábila para las heridas, la ruda para los oídos inflamados, el azahar para el insomnio o dolores de cabeza, la cáscara de naranja deshidratada para hacer tés para la garganta irritada, las barbas de elote o el canutillo para el mal de orín (cistitis), etc. Tenía un bote grande donde había diferentes frascos y recipientes con diferentes hierbas secas, las cuales podrían durar años y siempre servían. Ese bote siempre estaba cerrado y cuando lo abría se impregnaba un olor mezclado de hierbas en las habitaciones de nuestra casa.

Pero continuaré con lo de ese don para curar a los bebés que tenía mi madre. La mollera caída era otra cosa, me tocó mirar a los bebés con el cráneo hundido a la mitad de la cabeza, las madres llegaban preocupadas y diciéndole a mi madre todos los síntomas: no come bien, hace mucho ruido al mamar, no duerme sus horas, llora mucho. Acostaba al bebé y le sobaba los piecitos, con la palma de su mano los empujaba hacia arriba, luego le sobaba de la nuca y parte de la cabeza sin tocar donde estaba la mollera. Acto seguido sentaba al bebé en las piernas de la madre, se untaba la mano con aceite de oliva y metía uno de los dedos sobre el paladar del bebe y en un solo ademán subía la mollera.

Nunca hubo reclamos contra mi madre, siempre curó los empachos, los cólicos y las molleras caídas de los bebés que le llevaron. Además de todo eso, ella nunca cobró un centavo por ese don que tenía, lo daba con todo el amor a sus semejantes, mi madre fue una mujer increíble, fuera de serie y además nunca faltaba el ´Acú acú¨ mientras suavemente separaba el labio inferior del bebé y éste se quedaba dormido con la boquita semiabierta como si acabase de amamantarse.
***
Nota: En la foto estoy yo en mi primer cumple... seguro que no tenía empacho ni mollera caída, ni mucho menos cólicos con tremendo pastel!
***
Vicky E.Durán
Mayo 2009

miércoles, 13 de mayo de 2009

Yaquesita


Yaquesita debes temer al hombre yori
los yoris no respetan tu cultura, tus raíces,
no quieren tu gente, quieren tus tierras,
al hombre blanco le gusta la yegua fina
no las potrancas salvajes de las praderas…
Busca al yoreme que los ancianos te eligieron
mira sus ojos negros, sinceros y nobles
el yoreme es un honesto guerrero y buen hombre
cada amanecer irá hacia el horizonte
y cazará para ti el mejor venado y del puma
te traerá su piel para cubrirte en invierno.
Yaquesita no llores más por los cabellos de sol
ni extrañes la piel blanca y pálida del forastero
ni creas que más allá de las nubes se oculta
el mundo fantástico que te ha ofrecido,
son quimeras que se evaporan como el humo,
sus palabras son como daga fina que se adentra
en la piel quemante del desierto
el trae sus alforjas llenas de mentiras
el trae las armas que matarán tus ilusiones.
Yaquesita labios color de pitahayas
ojos y cabello azabache azulado nocturno
Piel trigueña, brillante, color durazno,
flor silvestre abruptamente arrancada,
cardenalita con canto silencioso y de llanto,
gacela hermosa, frágil y temblorosa,
los yoremes te bailan la danza del venado.
Reza a la Virgen del Camino y a Itom Achai
danza frenéticamente ante las lenguas de fuego
de los amores blancos.
Vicky E.Durán
Mayo 2009
***
Canción en lengua cahita (yaqui)
KAPO SEWA
Trigueñita hermosa tutulike yootu
kapo sewatabenasi welame
inepo into enchibasilaroa
enchi enamoraroaka niba welama
yoko matchuco ilitchi em joapo nee yepsak
bankota neu yechasaiwaateko
katee emo tiutuamtabenasiemo antua
pake itom mala kaita malisiaroane
inepointo ilitchi binota nee jeeko
cheane babaloreka emak eteone
inepo into ilitchienchi basilaroa
enchi enamoraroakaniba welama
***
FLOR DE CAPOMO
Trigueñita hermosa,
Linda vas creciendo
Como los capomos
Que se encuentran en la flor.
Tu, mi chiquitita,
Te ando vacilando,
Te ando enamorando
Con grande fervor.
Mañana o pasado
Yo voy a tu casa,
Tu mama te ordena
Una silla para mi.
Tu, mi chiquitita,
Finge no mirarme,
Ponte muy contenta
Porque estoy aqui.
Trigueñita hermosa,
Cuando tomo vino
Siento tantas ganas
De contigo platicar.
Tu, mi chiquitita,
Te ando vacilando,
Te ando enamorando
Y en ti me pongo a pensar.
Mañana o pasado
Yo voy a tu casa,
Tu mama te ordena
Una silla para mi.
Tu mi chiquitita,
Finge no mirarme,
Ponte muy contenta
Porque estoy aqui.